Aprender a vivir con un duelo
El dolor que produce la partida de alguien cercano es indescriptible: transcurren días y noches en las que se permanece suspendido en un estado desconocido con la mente asediada por preguntas como la de ¿ es verdad o pesadilla? ¿ cómo voy a lograr vivir así ?.
Busco soluciones, me llegan pensamientos extraños , valoro cada día que pasa como un paso más que doy para acercarme a quién partió: Llega el consuelo que produce el saber que pronto nos encontraremos en el más allá.
Ocurren cambios en las prioridades, se descartan temas que parecían importantes o necesarias, se afianzan valores como los de la discreción, la generosidada o la honestidad, que al mismo tiempo se comvierten en pilares sobre los que se construyo nuevas relaciones. Igual he aprendido a vivir agradeciendo, a exigirme menos, a cuidarme más, a mirarme con aceptación.
Mi intención es proyectar el mismo sentimiento a mi entorno.
DIANA NEIRA




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